Por calderonpaz • 4 junio, 2019 • Sin Comentarioss
Si alguien las lee y sirve de algo en hora buena.
Me he atrevido a realizar muchas cosas en la vida, las que quise hacer, pensandolas poco muchas veces. Tener ideas sin llevarlas a la realidad, es algo que no comparto. Es por este motivo que ahora estoy en esta pagina web escribiendo, desde ya estoy muy contento, sin esperar que alguien lea estas letras, ya estoy bien, porque lo quise hacer y aqui esta.
Simplemente quise hacerla porque me gusta compartir mis aventuras como abogado, las que siempre he disfrutado tanto. Las recuerdo muy bien como si hubiesen ocurrido ayer, al pensarlas, siento la adrenalina del momento cuando estaban por pasar, cuando pasaron y ahora tan solo con recrerlas. Eso me gusta, seguramente a otros les pueda pasar algo parecido. No se si sea normal.
Mi primer acercamiento a la carrera de abogado y notario, fue en la Universidad de San Carlos de Guatemala, Centro Universitario de Occidente, División de Ciencias Jurídicas y Sociales. Aún era menor de edad cuando ingresé, eso fué relevante en el aula del primer semeste de la sección «C», porque la mayoría de compañeros eran bastante mayores que yo.
Pronto tenía muchos compañeros, sin duda mi aspecto de costeño, alto, palido y delgado me delataba para saber mi origen. Era pensionista, vivía a unas pocas cuadras de la Universidad, caminaba todos los días, en esa época pasando todos los dias por los campos morán, ahi pastaban vacas y ovejas. Pero se jugaban chamuscas de futbol.
Casi al finalizar el primer año de la carrera llegue a ser mayor de edad, eso me hacía feliz, me sentía con mucha responsabilidad.